Si dos cosas son opuestas, cada de ellas obtiene su ser de la otra. Si uno se va a dormir, debe haber estado despierto. Si uno se despierta, debe haber estado dormido. Y aún si A se hace mayor que B, entonces A tiene que haber sido menor que B. Si A se vuelve mejor que B, es que A tiene que haber sido peor que B. Estos opuestos, pues, mayor y menor además de mejor y peor, exactamente igual que dormido y despierto, surgen uno del otro. Ahora bien, la muerte y la vida son opuestos, y lo mismo debe ser el caso aquí. Està bastante claro que los que mueren son los que han estado viviendo; ¿No hemos de concluir entonces que después del morir viene el vivir? Puesto que la vida tras la muerte no puede verse, hemos de concluir que las almas viven en otro mundo situado debajo de éste, quizás esperando volver a la Tierra en algún momento ulterior.miércoles, 27 de mayo de 2009
El argumento de los opuestos
Si dos cosas son opuestas, cada de ellas obtiene su ser de la otra. Si uno se va a dormir, debe haber estado despierto. Si uno se despierta, debe haber estado dormido. Y aún si A se hace mayor que B, entonces A tiene que haber sido menor que B. Si A se vuelve mejor que B, es que A tiene que haber sido peor que B. Estos opuestos, pues, mayor y menor además de mejor y peor, exactamente igual que dormido y despierto, surgen uno del otro. Ahora bien, la muerte y la vida son opuestos, y lo mismo debe ser el caso aquí. Està bastante claro que los que mueren son los que han estado viviendo; ¿No hemos de concluir entonces que después del morir viene el vivir? Puesto que la vida tras la muerte no puede verse, hemos de concluir que las almas viven en otro mundo situado debajo de éste, quizás esperando volver a la Tierra en algún momento ulterior.
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